Control del estrés


Ya estoy de nuevo aquí, he tardado en escribir este nuevo post más de lo que me hubiera gustado, ya sabéis, miles de obligaciones, mucho trabajo, niños pequeños… seguramente muchos de vosotros os veréis reflejados en esto, por eso en esta ocasión quería hacer una pequeña reflexión acerca del control del estrés.

Frases como: “no me da la vida” y otras similares se oyen cada día con más frecuencia y es que en estos tiempos de hiperestímulos, especialmente los que vivimos en grandes ciudades donde el ritmo es bastante acelerado, las distancias muy grandes y las exigencias máximas es normal verse afectado por el estrés.

 Una definición de estrés según la RAE sería: tensión provocada por situaciones agobiantes que originan tensiones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.

Según la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés este sería el resultado de la acción de un estímulo (o estímulos) determinados en combinación con los recursos del individuo.

Esta última definición creo que es clave para poder combatir esta llamada “plaga del siglo XXI” y es que la clave está en los recursos del individuo. Todos conocemos personas que viven en un nivel de exigencia y de responsabilidad altísimos y realmente parecen relajados y satisfechos, es como si no les costara nada abarcar todas las áreas en las que se desenvuelven (ya sean personales, profesionales o ambas, que es lo normal) en el otro extremo también conocemos personas que a la primera situación de tensión, incertidumbre, conflicto, acumulación de tareas etc se ven literalmente desbordadas, entre medias de ambos casos nos encontramos la mayoría.

Así que la clave está en los recursos de cada uno para gestionar las situaciones del día a día y que son las que nos pueden llegar a producir el tan temido estrés. Aunque realmente a mucha gente que sufre cada día los efectos del estrés les parezca que es una batalla difícil de ganar os invito a hacer una pequeña reflexión individual para que podáis descubrir cuáles son los desencadenantes de cada uno que activan estas situaciones en las que os veis inmersos y que busquéis las herramientas para controlar vuestra respuesta y ajustarla.

Os dejo algunas ideas:

Elaborar una serie de tareas para el día por orden de importancia y ceñirse a un horario establecido.
 Limitar el consumo de estimulantes como el café o el te, los dulces, el tabaco etc.
 Acostarse media hora antes de lo habitual y levantarse un ratito antes para abordar las tareas con calma. En lo posible hacer algún ejercicio a primera hora de la mañana, puede ser cualquiera suave.
 Incluir dentro de la rutina diaria un tiempo para la relajación por medio de ejercicios de respiración, con 10 minutos es suficiente.
 Cuando alguna situación nos desborde liberar tensión gritando, dando puñetazos a una almohada, corriendo etc

Estas son solo algunas ideas pero hay muchas más lo importante es que tomemos conciencia de nuestra situación y empecemos a utilizar herramientas para el cambio.

Espero que os guste y os deseo una semana muy feliz y libre de estrés.


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