las emociones


Las emociones se podrían definir como agentes de información que nos avisan de lo que está ocurriendo dentro y fuera de nosotros; además nos ponen en marcha y nos generan respuestas.

Las emociones son de todo tipo, las que podemos llamar “buenas” como la alegría o el amor  y “malas” como la ira. Veréis que las pongo entre comillas y eso se debe a que en realidad todas ellas cumplen una función y son necesarias.  Os pondré un ejemplo; si vais paseando por un pueblecito tranquilamente con vuestra pareja y de pronto al doblar la esquina encontrarais un enorme toro de 500 kg que se ha salido del encierro que están haciendo  ¿calificaríais de malo sentir miedo? Seguramente no, lo lógico y lo deseable  es sentir miedo porque esta emoción es la os ayudará a buscar una salida a esa situación en la que vuestra vida está en peligro. A través de esa emoción vuestro cerebro mandará más sangre a las piernas y hará que estéis más preparados para salir corriendo y poneros a salvo.

Por tanto lo malo no son las emociones si no la gestión que hacemos de ellas y para ello hace falta Inteligencia Emocional.

Un truco es preguntarse siempre el para qué de las cosas, en lugar del por qué. Por ejemplo, si ante una crítica yo me siento triste y menospreciada me pregunto ¿para qué me sirve este estado? El por qué esta claro; porque me critican pero el para qué es lo que me dice si esa emoción que siento me sirve o no. Si me sirve adelante, genial; si no hay que cambiar esa emoción que no nos ayuda.

Os dejo con una frase de Jacinto Benavente,  para la reflexión

“La vida es como un viaje por la mar: hay días de calma y días de borrasca; lo importante es ser un buen capitán de nuestros barco”

Felices emociones!!


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